Esta cita les va a encantar a mis compañeros de shiatsu. Leo en El País del 15 de enero “Los Nukak se expresan con abrazos, se toman de la mano, se dan golpes cariñosos en la espalda. “Es bonito abrazar, estar con todos”, dicen. El bakuan, uno de sus ritos más bellos, que se daba cuando dos grupos se encontraban, terminaba en un nudo de abrazos que podía durar horas”.
Así leído uno podría pensar que los Nukak forman parte de los relatos de Cortazar, junto con las famas, las esperanzas y los cronopios. Pero no, los Nukak, por ahora, existen. Y digo por ahora por que la guerrilla de las FARC los ha explusado de las que suelen ser sus tierras en la selva de Colombia. Digo “suelen ser sus tierras” por que los Nukak eran hasta ahora nómadas, y digo hasta ahora por que , en su calidad de refugiados, se convierten en sedentarios a la fuerza. La triste realidad de la tribu que se funde en abrazos es verse abocada al peligro de desaparecer, atenazada entre la presión de los colonos y del conflicto bélico en Colombia.
Entre los abrazos a los árboles y los abrazos de los Nukak, el blog se me está teletubizando. Y me parece muy bien. Como mi amiga María Rosa me dijo hace años, y no se me olvida, “reivindico les abraçades” (reivindico los abrazos). Seguro que nos irá mucho mejor con algo tan sano, natural y benefactor como tan noble gesto. Apaga ya el ordenador y vete a abrazar a alguien. Por que sí, por que te va a venir bien. Y a él/ella también. Be a Nukak, my friend…
Escrito por Víctor