Es irreversible, es innegable, y hemos sido nosotros

Leo en El País del sábado: “El 2 de febrero pasará a la historia como el día en que desaparecieron las dudas acerca de si la actividad humana está provocando el cambio climático; y cualquiera que, con este informe en la mano, no haga algo al respecto, pasará a la historia como un irresponsable“. El periodista atribuye la cita a Achim Steiner, director del Programa de naciones Unidas sobre Medio Ambiente. El artículo explica que “el desequilibrio que ha producido el hombre en el clima ya está hecho y, aunque las emisiones de gases de efecto invernadero se estancasen en el nivel de 2000, lo que es casi imposible, a los largo de este siglo la temperatura seguirá aumentando 0,1 grados por década.”
El cambio climático es imparable. Las conclusiones son devastadoras. Litorales que desaparecerán, huracanes más violentos, sequías más severas, inundaciones más graves, olas de calor…
Mi indignación crece cuando un par de páginas más adelante leo el siguiente titular “Un grupo ligado a Bush ofreció dinero a científicos y economistas para desacreditar el informe de París
¿Hasta que punto puede considerarse el papel del presidente de los Estados Unidos como una amenaza a nivel planetario? Me caben pocas dudas al respecto. Si los EE.UU. se permiten el lujo (iba a decir la libertad, pero me parece que en este contexto el término sería pervertido) de invadir países en nombre de la supuesta democracia y de la supuesta seguridad mundial, si amenazan a otros países para que abandonen planes nucleares, ¿no deberían responder ante todos los demás Estados por su política energética, por no querer suscribir el protocolo de Kioto, por seguir generando tanto CO2 como les venga en gana? Que se lo cuenten a los países que están en riesgo de desaparecer bajo las aguas o de verse privados de ellas…

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